Por un mundo con menos bitch faces y más servicio

Y no me refiero a la “solidaridad de género” -que tanto nos falta- siquiera. Sino a la total falta de empatía como humanos, a las miradas frívolas y hasta el regocijo que muchas mujeres -si, en específico mujeres- sienten al hacerle la vida un poco más difícil a otras.

if girls always treated each other like we do when we're drunk

Si, yo nunca fui la más popular, ni la más extrovertida, ni amigable. Pero cuando se trata de servir a alguien lo hago siempre de la mejor forma o no lo hago y punto. En casos más mandatorios, digamos laborales,  la cosa está fuera de cuestionamiento y simplemente lo hago lo mejor que puedo. Si existe un protocolo lo sigo, si puedo ayudar de más lo hago, sin importar que el necesitado sea hombre o mujer y sin pensar en la recompensa directa que yo pueda tener por ello. Es un instinto, una filosofía tal vez, que aprendí desde siempre de las personas que admiro. Sin embargo, parece que fui la única.

La creciente política de hacerse la bitch a la hora de atender mujer a mujer, con la máxima inutilidad posible en trabajos donde el servicio lo es todo, o al menos gran parte, parece ser una tendencia a la que toca adaptarse. No entiendo ni me alcanzo a explicar de donde se alimentan semejantes comportamientos, ¿envidia? ¿aburrimiento? ¿sentimientos de inferioridad? ¿hormonas?. No sé. El caso, es que es ridículo y si nos perjudica mucho: A todas.

Bitch please

La escena cambia totalmente cuando se tratan de géneros opuestos, la posibilidad remotísima y hasta inconsciente de alguna atracción física o emocional por alguna de las partes, quizá pueda explicarlo, pero nunca justificarlo. El servicio, por motivos laborales o no, debe prestarse de buenas maneras, de lo contrario se está ofreciendo un impedimento, poniendo obstáculos, perdiendo tiempo, recursos y hasta energía.

A todas -y todos-:
A la siguiente oportunidad que tengan de servir a alguien, háganlo por el hecho de hacerlo y nada más. El resultado será mucho mas gratificante y se ahorrarán insultos y bitch-faces. Porque sí, estamos hechos de esa manera -la compasión y empatía no es un invento del papa o de los budistas-, inténtenlo.

“Lo que das te lo das,
lo que no das, te lo quitas.”
-Alejandro Jodorowsky

Devendra Banhart – Now That I Know

D'Nature

 

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Todo empieza cuando me antojé de esas esponjas para aplicar maquillaje que estaban en el nuevo almacen D’Nature que abrieron en el Buenavista 2 (Barranquilla, Colombia). Entré, las vi y pregunté por el precio, la vendedora respondió que $20 000. Me dije que volvería en plan de comprarlas otro día.

Ese otro día llegó y fui ayer a comprar las esponjas, pero esta vez me dicen que el precio es de $28 000. ¿Quéééé? ¡Pero si me habían dicho que costaban $20 000!!!… (vendedoras diciendo blah blah blah)… decidí llevarlas de todos modos x| .

Pago con un billete de $50 000 y para mi sorpresa, cuando me entregan el recibo, veo que el valor facturado es de $32 000. En ese momento decidó que siempre ya no las quería, pues ese no era el valor que estaba dispuesta a pagar por dichas esponjas. Y me responden que no se aceptan devoluciones aún sin siquiera haber salido del almacén!

Pedí hablar con el encargado pero se trataba de la misma mona que me estaba atendiendo, así que nada que hacer. Terminé pagando $32 000 por las esponjas y nadie dijo disculpas, ni te regalamos un bono por las molestias, NADA!

Importante! Luego de publicar este post y enviar la queja a través del formulario de contacto de la página, el representante del almacén en Colombia, Roberto Caballero me escribió para disculparse por el servicio y cuadrar la devolución del dinero que se dio hoy 30 de Nov/2010 y además pude quedarme con las esponjas 🙂 . Esto tuvo un final feliz después de todo!

English Version

It all started when I had the urge to get some make up sponges I’d saw at the new D’Nature’s local in Buenavista 2 (Barranquilla, Colombia). I asked how much it costed, and the saleswoman answered $20 000 COP. I said to myself I’d come back another day to get them.

That other day came and I went to buy the sponges, but this time they tell me the price is $28 000 COP. Whaaat? But they just told me the other day that they were $20 000 COP!!!… (saleswomen blahing)… I decided to take them anyway x| .

So I pay with a $50 000 COP bill and to my surprise, when I see the receipt, it said that the invoice value was $32 000 COP. In that moment I decided not to get the sponges, since that was not the value I agreed to pay. They then tell me that it is not possible to return the sponges even if I hadn’t gone out the local yet!

I asked to speak to the manager who turned out to be the same blonde attending me in the first place, so I was screwed. I ended up paying $32 000 COP for the sponges and nobody apologized or gave me a bonus for all the trouble, ANYTHING!

Important! After publishing this post and sending the complaint through the contact form of their web page, the CEO of the company in Colombia, Roberto Caballero wrote me back apologizing for the service and arrange cash-back, which was possible today nov 30/2010 and I was even able to keep the sponges :). This had a happy ending after all!

And finally the sponges…

Makeup Sponges